Kilómetros
aproximados: 230.
El movimiento de la gente empezó bien
pronto, alrededor de las 5 de la madrugada ya comenzó a aparecer gente, y sobre
las 5’30 ya estaban casi todos en los coches. Por fin vimos al conductor de la
camioneta que teníamos delante, ayer ni lo llegamos a ver, cuando nosotros aparcamos
detrás de él, ya se había ido.
En el papel de los horarios indicaba
que la salida del ferry era a las 6, pero según el de la ventanilla a las 6’15;
al final ni una ni otra, el embarque comenzó a las 6’20, eso sí, muy
ordenadamente comenzando por la fila 1 (la nuestra), que curiosamente era la
más alejada del barco.
Cuando entramos en la bodega del ferry
ya respiramos más tranquilos, porque en teoría si todo iba en orden éramos el vehículo 7
para entrar, pero como éramos la fila más alejada del embarque no las teníamos
todas, nos daba miedo que a la hora de embarcar fuera un caos con gente
colándose; pero para nada, todo muy civilizadamente y muy ordenado.
El barco era más pequeño y más antiguo
que el de la ida, tal como nos dijeron ayer; pero con lo ordenada que fue la
entrada de coches y camiones, dentro del barco sí que fue un poco más caótico,
porque la gente a pesar de la falta de sitio, le daba igual tumbarse y dejar a
otros sin asiento, dejaban las maletas encima de los asientos y se tumbaban tranquilamente,
ocupando tres asientos. Nos separamos por parejas y conseguimos encontrar sitio
en la parte de butacas, aunque en el contrasentido de la marcha.
La primera parte del viaje transcurrió
entre cabezazos y el resto ya despiertos, eso sí, muy aburridos; y desde que
divisamos Split, hasta que atracamos en el puerto se nos hizo muy largo.
Llegamos alrededor de las 10 y tardamos unos 15 minutos en desembarcar, porque
al ser de los primeros en entrar estábamos en un lateral y fuimos de los
últimos en salir.
La salida de Split fue dificultosa,
por el tráfico que había a esas horas y por lo espesillos que estábamos nosotros,
pero a pesar de eso, conseguimos interpretar bien el GPS y no perdernos.
Entre Split y Dubrovnik teníamos algo
más de tres horas de viaje, y durante el trayecto le dimos la segunda vuelta al
USB de música, lo que significaba unas 29 horas en el coche. Pillamos la
autopista, pero antes de llegar a Bosnia y Herzegovina ya se acabó, en ese
tramo hasta la frontera, la carretera estaba llena de puestos de naranjas y
limones.
En este trayecto hay que cruzar un
tramo de unos escasos 10 kilómetros que pertenecen a Bosnia y Herzegovina; por
lo menos no pillamos tráfico en las fronteras y los tramites fueron rápidos,
tanto en la de Bosnia y Herzegovina, como en la de Croacia. Luego, el tramo desde
la frontera hasta Dubrovnik, se nos hizo pesado por la cantidad de curvas y la
cantidad de ciclistas que circulaban.
Sobre la 1’30 llegamos a la zona
nuestro alojamiento APARTMENT & STUDIO LEMON, encontrar la casa fue bastante
complicado y con las ganas que teníamos de llegar, todavía más, la referencia que
dan es el supermercado Konzum, y al supermercado llegamos, pero tuvimos que llamar
a la de la casa para que viniera a buscarnos. La pobre nos explicó muchas cosas
de la ciudad, pero nosotros solo queríamos que se fuera, nuestro tiempo en
Dubrovnik era muy poco y teníamos que aprovecharlo.
Rápidamente fuimos al Konzum a comprar
algo de pan y fiambre para comer, y algo para desayunar; comimos rápidamente y
a las 3’30 logramos salir al centro.
La visita de Dubrovnik iba a ser
exprés, porque con el incendio de ayer perdimos todo un día, y sólo nos quedaba
una tarde.
DUBROVNIK es conocida como “la perla del
Adriático” y en 1979 su centro histórico fue declarado Patrimonio de la
Humanidad por la UNESCO. Desde hace unos años se ha hecho muy famosa, por ser escenario de la serie "Juego de Tronos".
En el siglo XII construyeron las
primeras murallas alrededor de la ciudad para protegerse de las invasiones, que
llegaban tanto de Oriente como de Occidente.
Su primer invasor importante fue
Bizancio (aunque mantenía una notable autonomía), luego fue conquistada por los
venecianos en 1205, que la conservaron hasta 1358, cuando con el Tratado de
Zara (Zadar) ganó más independencia y se llamó República de Ragusa.
Tras la retirada de los venecianos
aparecieron los turcos, y en 1364 Ragusa firmó con el sultán del Imperio
otomano, un tratado de alianza y protección (el primero entre un país musulmán
y un estado cristiano), gracias al cual fue respetada por la invasión otomana.
A cambio de la protección, Dubrovnik debía pagar un tributo al sultán; una
delegación se dirigía cada año a Constantinopla, la cual permanecía un año,
sirviendo de rehén hasta que llegase el siguiente tributo.
La ciudad sufrió en 1667 un terremoto
que dañó bastante todos sus edificios y viviendas, y muchos tuvieron que ser
construidos prácticamente de nuevo.
La Republica de Ragusa, conservó una
notable autonomía, gracias a las habilidades diplomáticas; una ciudad que
consiguió mantener su independencia durante cerca de mil años, incluso estando ocupada.
Su economía se basaba en la navegación
y el comercio marítimo, navegar era tan importante que cada hombre debía
plantar a lo largo de su vida cien cipreses, después, tras cincuenta años esa
madera servía para la construcción de barcos.
En 1808 Napoleón puso fin a la
República de Ragusa, que fue incorporada al reino napoleónico de Italia; y en
1815 tras la derrota de Napoleón, paso al Imperio de los Habsburgo.
Entre las dos Guerras Mundiales, fue
cuando Ragusa, oficialmente se convirtió en Dubrovnik.
Durante la Segunda Guerra Mundial
entre 1941 y 1943, fue ocupada por tropas italianas, y en septiembre de 1943
pasó a ser ocupada por los alemanes.
Tras la guerra, durante la época del
mariscal Tito, recibió mucha inmigración de Herzegovina, para trabajar en la
construcción de nuevos hoteles.
Tras las elecciones de 1991 en las que
Croacia proclamó su independencia de Yugoslavia, para detener dicho proceso, el
ejército yugoslavo (en su mayoría serbios y montenegrinos), el 6 de diciembre
lanzaron un ataque por tierra, mar y aire, sufriendo la ciudad un asedio
durante seis meses. Tras este bombardeo, la ciudad tuvo que realizar su segunda
gran reconstrucción.
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Así de espectacular vimos la FORTALEZA MINCETA, llegando por Zagrebacka ulica; este es el punto más elevado de las murallas y lleva el nombre de la familia que donó los terrenos donde fue construida |
Entramos por la espectacular (y
concurrida) PUERTA PILE (Pile Vrata)
construida en 1537, a la que se accede por un puente de piedra y a continuación
por un puente levadizo de madera; en realidad son dos puertas con un entresijo
de escaleras y rampas que dificultan el paso entre ellas.
A las 4 comenzamos la ruta por las MURALLAS (Gradske Zidine), normalmente
se hace en un par de horas, pero nosotros fuimos rapidillos y a las 5’30 estábamos
saliendo. Contenta, porque durante el día de ayer, habían momentos que pensaba
que no podríamos ni visitar las murallas; con más tiempo hubiéramos hecho el
paseo más tranquilamente. Horario septiembre: 8 a 18’30. Precio: 150 HRK, incluye
Fortaleza Lovrjenac. Hay 3 entradas: Puerta Pile (Pile Vrata) que es la entrada
principal, Fuerte de San Juan (Tvrđava Sv. Ivana) y Fortaleza de San Lucas
(Tvrđava Sv. Luka).
GRAN FUENTE DE SAN ONOFRIO |
PLACA |
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FORTALEZA MINCETA |
FORTALEZA MINCETA |
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PLACA |
Historia y datos de las Murallas la mayor parte fue construida entre
los siglos XV y XVI y apenas fueron dañadas durante el terremoto de 1667. Tiene
1940 metros de longitud, con 16 bastiones y 5 fortalezas (tres de ellas
incrustadas en los muros); en algunos lugares las paredes miden hasta 25 metros
de altura, con un espesor de 4 a 6 metros en la parte que da al continente y de
1 a 3 metros en la parte que da al mar. Las murallas resistieron con éxito
todos los asedios hasta principios del siglo XIX, cuando las tropas
napoleónicas se hicieron con el control de la ciudad y dejó de ser la ciudad
inexpugnable que era hasta entonces.
Recorrimos la calle principal, PLACA o STRADUM, su aspecto es el
resultado de la reconstrucción tras el terremoto de 1667; finaliza en la Plaza
de la Loggia (Trg Luža).
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IGLESIA DE SAN BLAS, dedicada al patrón de la ciudad |
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TORRE DE LA CAMPANA |
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COLUMNA DE ORLANDO, el antebrazo de este caballero medieval del siglo XV fue la medida de longitud de la República de Ragusa (51'1 cm) y el símbolo de la independencia cuya bandera ondeó en el mástil |
Era nuestro último día en Croacia, así
que nos teníamos que deshacernos de las kunas y cambiar algo de moneda para
Bosnia y Herzegovina. En la calle principal vimos una casa de cambio a un
precio razonable, y cambiamos las kunas a marcos bosnios (un marcos bosnio 3’95
kunas); el cambio no estaba mal, sobre todo teniendo en cuenta que era la calle
principal.
Tras dar por vista Dubrovnik (madre
mía, el dichoso incendio hizo que pareciéramos un tour), y comprar algún regalito
(en plan exprés claro), decidimos subir al teleférico.
Para llegar desde Placa al Teleférico hay que ir subiendo diversas calles, muchas de ellas de escaleras; con él se llega a lo alto
del monte Srd a 415 metros. Horario septiembre: 9 a 22. Precio ida y vuelta: 150 HRK.
Al llegar allí, tuvimos que esperar
porque ya no entramos en el que subía en ese momento, una pena porque cuando
llegamos arriba ya estaba comenzando a bajar la luz; si hubiéramos pillado el
anterior, habría sido perfecto, pero bueno a pesar de ello disfrutamos de unas
bonitas vistas y una preciosa puesta de sol con la ciudad amurallada abajo.
Nos quedamos un poco y comenzamos a
ver la ciudad iluminada; lo malo es que luego la cola de bajada fue larga, y claro
con el viento frío que hacía cuando se fue el sol, tampoco apetecía quedarse.
Por lo menos al bajar íbamos en primera fila y vimos todo muy bien.
Y con los deberes hechos (murallas y
teleférico), nos relajamos un ratillo, que dedicamos a comprar algún imán que
nos faltaba. Echamos cuentas de dinero para Bosnia y Herzegovina, y decidimos
volver a cambiar un poco más en la misma casa; esta vez desde euros, y claro
cuando haces el cambio así, lo que hacen es hacerte dos cambios, primero de
euros a kunas (un euro 7’10 kunas) y después de kunas a marcos bosnios (un
marco bosnio 3’95 kunas).
Decidimos ir al War Photo Limited, que es un museo con imágenes de prestigiosos
fotógrafos sobre la dureza de la guerra de los Balcanes; la verdad que está muy
bien, te dan un folleto en español con las explicaciones de las fotos, aunque
nosotros por falta de tiempo tuvimos que hacerlo en versión rápida (como todo en esta ciudad). Horario: 10
a 22. Precio: 50 HRK.
Luego ya fuimos a cenar (previamente
al bajar del Teleférico habíamos reservado), en Konoba Rozario pedimos calamares a la plancha, pollo
y risotto; y también media docena de ostras, junto con las bebidas salimos a 27
€ por persona, la cena bien sin más más (igual nuestro sueño y cansancio
también influyó) y bueno aunque pedimos ostras, ya se notaba que habíamos
llegado a la capital del turismo.
Paseo por PLACA, los heladitos como
todas las noches, y ya nos despedimos de esta bonita ciudad.
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IGLESIA DE SAN SALVADOR, curiosamente no fue dañada ni el terremoto de 1667 ni alcanzada por ningún proyectil durante la guerra de 1991, pero en su fachada todavía se pueden ver marcas de la guerra |
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Y hasta aquí nuestra visita a Dubrovnik |
Llegando a la casa nos perdimos un
poco porque es muy lioso llegar al callejón donde se encontraba nuestra casa, y
de noche con la poca iluminación no distinguíamos casi. Pero bueno, llegamos y rápidamente
a dormir, estábamos muertos y mañana la ruta continuaba.
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